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La Coctelera

Categoría: Quotidiana

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Gran Vía

Viendo ayer los restaurantes atestados, los teatros de musical con los carteles de sold out colgando de las ventanillas de taquilla, las tiendas de ropa funcionando como factorías de trapos y consumidores, los paseos a lo largo de la Gran Vía —donde los burgueses transforman en invisibles a los más pobres de los pobres— no pude sino alegrarme por aquellas personas que aún, que todavía no tienen pareja. Benditos sean.

9

Te mato

Paseando ayer por el parque, escuché un grito singular:

— ¡¡¡Te mato!!!

Semejante anuncio era vociferado por una madre, desde la terraza de la casa, a su hijo de unos seis o siete años que jugaba en el parque inmediato. Supongo que el niño estaba a punto de cometer un acto sancionado, tan grave como tirarse por el tobogán de pie o de escalar al tejadillo de la casita de juegos, actividades en las que podría romperse un brazo, hacerse una herida o acabar con un bonito chichón. Lo que impresionaba es que, para prevenir tales cosas, aquella madre apostaba directamente por el terrorismo psicológico, por la violencia verbal más extrema o, por decirlo claro, por la declaración de que iba a asesinar al niño.

En este caso, la desproporción entre delito y punición es tan acusada que rozaría lo grotesco si no nos atuviésemos al sentido de la amenaza. Y es clarificador que se elida la parte del condicional lógico que se intuye y que este tenga obligatoriamente que ir en tiempo presente: Si haces ésto, te mato. Enunciándose de tal forma, no se dan alternativas. El cumplimiento de la segunda parte (te mato) ocurre por necesidad y no precisa que se concrete la veracidad del primer miembro. La muerte es ya cierta y no probable o futura. No ocurre al minuto siguiente o en el momento en el que se llegará a casa. Por el contrario, al emplearse el presente, adopta el valor inmediato: en la práctica, la madre está anunciando al niño que ya lo está matando, como si se hubiese subido a horcajadas sobre él y, a ritmo de puñaladas, le diese una información de Pero Grullo.

Cuando era niño recuerdo haber escuchado, continuamente, a todas horas y en cada situación a algún padre o madre bramar que iba a matar a su hijo. La amenaza era continua e intenso el reinado del Terror. La presión psicológica a la que son sometidos los niños sólo tiene correspondencia con la vocación de sometimiento por parte del agresor. La violencia verbal forma parte de las fórmulas institucionalizadas de dominio, de la estrategia que pretende la destrucción nerviosa del rival. No difiere mucho del repertorio de torturas que comete todo Estado. En aquellos días, los padres, más explícitos y literarios que los actuales —je me rappelle— gritaban que iban a cortar el pescuezo de sus hijos, que los iban a ahora como gatos (sic), que los estrangularían, que les iban a sacar los hígados o que los estocinarían1 sin remedio. Cuestión de formas cuando el fondo es el mismo.

La frase me impresionó, lo reconozco. A mi alrededor, parecí ser el único perplejo. Las mujeres seguían hablando animadamente entre sí, mientras el corrillo de hombres permanecía impertérrito. Ni uno solo de los niños se sorprendieron de tal locución. Vivimos bajo la normalidad de le Grand Peur.

Nota:
1. Estocinar quiere decir hacerle a alguien lo que se hace a los tocinos, esto es, a los cerdos, el día de la matanza: abrirlos en canal con un arma blanca.

2

En Italia, mafia

Me niego a escribir su nombre, me niego a colocar su imagen, pero Italia estará sometida durante la entrante legislatura a lo peor de sí misma: La Mafia, el clientelismo (a los capi), los vínculos de reparto infamante de poder (entre maffiosi), la corrupción galopante (de Mafia a Estado y de Estado a Mafia), el sobreseimiento de causas judiciales contra los allegados a la derecha (o a la Mafia), el ataque furibundo desde el ejecutivo a un poder judicial ya de por sí manchado de fango (mafioso), el despilfarro y el lucramiento personal (de los diversos estamentos de la Mafia). ¿De qué han servido las (durísimas) posturas de ajuste de las finanzas públicas por parte del profesor Prodi en un estado que cabalgaba a lomos del más gravoso endeudamiento? ¿Acaso los votantes no han sido conscientes de todas las trampas y zancadillas que se ha puesto a su gobierno? ¿Por qué no dar el voto a Veltroni, de quien se presupone un comportamiento infinitamente más limpio que el de su adversario? Todo se perderá en manos de la verdadera cabeza de la Mafia que ha ganado estas elecciones. Extraño es que, con los precedentes que la policía había detectado de falseo de votos de residentes en el extranjero a favor de la coalición de la podredumbre, el Partito Democratico no haya impugnado los comicios.

Ahora, la derecha rendida a la Mafia y la coalicción de partidos entre los que no falta quienes propugnan la xenofobia o los que se definen a sí mismos como neofascistas tienen las llaves de Italia. No escarmientan los italianos. Es para echarse las manos a la cabeza.

Posdata del 16 de Abril de 2008:

Ya ha empezado:

Zapatero ha fatto un governo troppo rosa che noi non possiamo fare anche perché in Italia c'è una prevalenza di uomini.

Nove donne! Se l'è cercata lui! Gli costerà dominarle!

... una sensacional (y novedosa) manera de dar inicio internacional a una legislatura es declarar a los cuatro vientos que se es un machista insoportable. Y atención, que esto es sólo el inicio. Que se prepare Italia.

5

Fiera corrupia

Trottita

Trottita

Lo difícil no sería tratar de persuadir a quienes contemplen las imágenes de que la primera de ellas no retrata a un wolverine, a un Demonio de Tasmania o a una fiera brotada de una pesadilla; lo complicado es explicar que ambas fotografías son del mismo individuo y que andaba jugando amistosamente con la persona con la que vive. Descártese, por tanto, todo temor a que el monstruo terminase devorando a otro ser humano más. Las cámaras, ya se sabe, son a veces traicioneras y engañosas, y en lugar de presentar a un cachorro en plena diversión, se complacen en capturar a una fiera corrupia.

Trotta lanza dentelladas al aire cuando se le sopla de frente, en la carita. Es algo a lo que le encanta jugar y que también es entretenido para los humanos con los que se relaciona. Ya se sabe: al igual que cada uno de nosotros, cada individuo no humano posee su propia personalidad, su carácter privativo y su manera de relacionarse con el mundo. En particular, ella fue adoptada por quien se indignó al enterarse de que la iban a sacrificar. El criador de turno que la poseía como un bien de mercado se negó a costear los gastos veterinarios que iba a ocasionar. No era compensable con el precio que tienen en el mercado. Qué os voy a desvelar ahora que no sepais. Para algunos, los animales, un negocio. Y si no es rentable, a tomar por saco la mercancía.

No llega aún a los cuatro meses. Angelito.

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Cambio de tiempo

Como el día anterior había hecho veinte grados y cayó sobre las calles la alegre y dorada y redonda luz de la primavera, ¿Quién iba a esperar semejante mudanza del tiempo?

Miro hacia arriba y me cercioro de que se han abierto las troneras del cielo, por donde se derrama un resplandor intolerablemente claro, frío, triunfal. Las densas masas de nubes se acometen, los jirones se deshilachan y huyen despavoridos bajo los cielos. Todo el marco abarca una ancha paleta que va desde el blanco de zinc hasta el gris plata, sin olvidar el azul cobalto y el de Prusia. Veo el cielo tintado de silicatos de aluminio, de dióxido de titanio, de cromo. Pienso en Hans Holbein el Joven o en las obras de Giovanni Bellini; la imagen literaria de un aprendiz orinando en el cubo para producir amoniaco en el taller de Leonardo, el de la ciudad de Vinci.

No se quema el aire en el horizonte, hay siempre un recuerdo de sangre en el cielo de Madrid. Saco la cámara (oscura, pesada, me llevaba acompañando toda la tarde) y fotografío con calma. Muda el tiempo y los tiempos. Es difícil saber cuántos más podrán ser vistos.

0

Historia de las revoluciones americanas en 13 imágenes (II)

Como ya vimos en el anterior artículo sobre este tema, afortunadamente para la paz, el diálogo y la concordia universal, amén de para proteger la vida del personal sanitario voluntario (siempre que sea estadounidense o afín a ellos) siempre estará Thor. En las imágenes siguientes, y no podía ser de otro modo, le vemos empleando sus dotes para la diplomacia. Obsérvese que, tanto el casco del piloto como el avión están señalados con la marca de la bestia. Justo es, pues, arrearles un par de martillazos que ayuden a mejorar su mecánica.

Marvel Journey into Mistery, vol. I, No. 84 - Thor (Stan Lee / Jack Kirkby / Joe Sinnott)
Marvel Journey into Mistery, vol. I, No. 84 - Thor (Stan Lee / Jack Kirkby / Joe Sinnott)

Mientras, en San Diablo, asistimos al primer acercamiento gráfico del lider comunista y sus secuaces. La posición en sí ya es importante. En una mesa de despacho (teléfono, documentos y... ¡candelabro!), sentado en una butaca con reposacabezas, el Ejecutor muestra sus credenciales poniendo sobre los pies sobre el área de trabajo a la par que come un muslo de pollo a mano desnuda. Esto es revelador, porque no se puede ser malvado si no se deja continua constancia de ello hasta en el más mínimo detalle. El Ejecutor come con las manos, pone las botas indecorosamente encima de la mesa, lleva boina calada, luce barba sin bigote y exhibe una morfología facial similar a las representaciones de las especies antecesoras al homo sapiens. Por descontado, también se nos muestra la crueldad en el trato con sus secuaces, que en la hora postrera se revelan como unos cobardes de marca mayor. Como todo comunista, el Ejecutor es despiadado y, como algunos programas informáticos, no tiene tolerancia ante el error. Aquel que fracasa es un traidor. Las caricaturas de Stalin y Beria se trasladan por el tiempo y el espacio hasta la América Latina de los sesenta sin rubor ni ambages.

Marvel Journey into Mistery, vol. I, No. 84 - Thor (Stan Lee / Jack Kirkby / Joe Sinnott)

Humean las armas de la facción comunista. El fusilamiento, esa fórmula punitiva exclusiva de la izquierda, ha dejado sentir su presencia. Los soldados, tocados con gorra, han llevado a cabo la acción sin consideraciones éticas que valgan, sin que se muestre más que una maquinaria al servicio de su lider. Mientras, oculto en una habitación del primer piso del edificio, el Ejecutor y sus camaradas prosiguen a lo suyo. Han desembarcado los yankees, que siguen emperrados en curar (atención a la insistencia) a los campesinos. Naturalmente, ellos van a impedirlo. ¡Cómo se le puede ocurrir a nadie que las izquierdas en América Central o Sur hayan pensado alguna vez en el bienestar del campesinado! Son los Estados Unidos los que, con sus ejércitos de médicos y enfermeras (entre los que se colaba algún Thor de cuando en cuando) han mostrado la humanísima compasión característica de todos sus Gobiernos. Como la muestran ahora en ese lugar de Oriente Medio donde la situación es bastante buena.

Marvel Journey into Mistery, vol. I, No. 84 - Thor (Stan Lee / Jack Kirkby / Joe Sinnott)

La acción continúa y el trasunto humano de Thor, amén de su linda enfermera (en los comics de Lee-Kirkby, las mujeres son enfermeras o ayudantes de laboratorio o secretarias y los hombres médicos, científicos o empresarios: y muéstrese bien la jerarquía entre sexos) han sido capturados. Ahora... ¿Qué es lo que quiere un infame latino (todos son bigotudos o barbudos y feos) de una estadounidense (esto es, blanca, rubia, delgada, hermosa y joven)? Pues qué va a ser. Los extranjeros siempre quieren acostarse con nuestras mujeres. Y, para colmo, son tan zopencos que no conocen las maneras del cortejo. Así que siempre urden unas tramas malignas para tratar de llevarlas a la cama. Todo eso, cuando tienen el tiempo suficiente y no las violan sin contemplaciones. El Ejecutor, al menos, adopta la primera fórmula: tras un brusco galanteo (bravamente respondido por la enfermera, que le echa en cara su fealdad latina), y ante la amenaza de fusilar al doctor Blake, le propone matrimonio. Eso, amigos, es el amor fuera de Estados Unidos. Así se comportan estos salvajes con la florida juventud yanqui.

Por descontado, lo de los maltratos a los cojos es locus comunis. Es algo común al sur del Río Bravo. ¿O no?

Marvel Journey into Mistery, vol. I, No. 84 - Thor (Stan Lee / Jack Kirkby / Joe Sinnott)
Marvel Journey into Mistery, vol. I, No. 84 - Thor (Stan Lee / Jack Kirkby / Joe Sinnott)

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Veganismo

El veganismo es consecuente: si alguien quiere ser respetuoso con los animales (tanto humanos como no humanos) y sus intereses, evita realizar acciones que los lesionen. De este modo es contrario a toda acción que conlleve su uso como mercancía, como materia prima o como banco de pruebas, sea del orden que sea. Un vegano, como ya casi todo el mundo sabe, se alimenta de vegetales (cereales, legumbres, hortalizas, verduras, frutas y frutos secos); no viste ropas o complementos sacados de algún modo de los animales, ni emplea productos de limpieza o higiene personal que contengan elementos de origen animal o que hayan sido testados en ellos; tampoco asiste a espectáculos o fórmulas de diversión en las que se usen animales. Como vemos, es algo mucho más amplio que el vegetarianismo, dado que su territorio se extiende más allá de la alimentación y son otras las motivaciones en las que se apoya.

El veganismo es un primer paso y una elección particular que, desde lo cotidiano, pone las bases para tener con los animales un trato justo. Sin duda, hay quienes prefieren traspasar estas bases e ir un paso más allá. Los activistas veganos animalistas son uno de sus ejemplos. La difusión y la concienciación no es un episodio menor. Para bien o para mal (en este momento, para mal), la situación, su integridad depende en gran medida de lo que hagan los humanos. En el caso de que las personas no sean conscientes de que en su día a día hay mucho que pueden hacer por ayudarlos, la espiral de uso, de explotación y de muerte de los animales proseguirá. ¿Es esto lo que queremos?

Es algo harto curioso que ser alguien decidido a mantener una relación más ética y más justa con los animales no humanos me haya convertido en un profesional de la palabra para los humanos. Sé dónde está el problema, no obstante, y sé de la utilidad que tiene aportar elementos de reflexión en cursos y conferencias. Quizás sea por mi particular manera de entender el activismo, o quizás lo veo más claro dado que es la zona por la que más me gusta desenvolverme. Hay una gran alegría en poder colaborar en una reflexión común, en una sala, mientras se conversa —alegría que no debieron ignorar Platón o Aristóteles.

3

Pierre-Gabriel Buffardin

Sabemos poco de Pierre-Gabriel Buffardin (ca. 1690-1768): que era provenzal, que anduvo por Constantinopla a la vera del embajador francés y que allí enseñó los misterios de la flauta travesera a Johann Jacob, hermano de Bach. En 1715 y durante 34 años formó parte de la orquesta de la Corte de Dresde con la fabulosa cifra de mil táleros como salario, asombrando al mundo germánico con sus espléndidas capacidades como intérprete. De sus composiciones, sólo nos ha llegado, aparte de una sonata en trío para flauta, este concierto, probablemente compuesto para su propio lucimiento con Le Concert Spirituel. Enseñó durante cierto tiempo a Johann Joaquim Quantz, compositor algo más conocido y que alabó las habilidades musicales del provenzal al concluir que la fuerza de su maestría residía en la destreza con que tocaba los tempi rápidos.

Con el concierto de Buffardin se abría el disco que la Musica Antiqua Köln, en 1983, dedicó a los conciertos barrocos franceses. A mi entender, es aquí donde Musica Antiqua Köln alcanza el pico más alto dentro de las alturas a las que, progresivamente, nos habían ido acostumbrando. Estamos en la primera etapa de su carrera, y ya sus características como agrupación (empleo limitadísimo del vibrato en las cuerdas, elección de tempi veloces, fuerte contraste en las dinámicas, acentos marcados, afinación exquisita y pericia técnica) empezaron a marcar toda una tendencia dentro de la interpretación historicista. El equilibrio entre transparencia de líneas y empasto del conjunto de cámara aquí es ejemplar, con esa grabación cristalina que, sin embargo, recoge muy bien la calidez del traverso (flauta travesera barroca, de madera y sin llaves que ayuden a cerrar los orificios) de Wilbert Hazelzet.

Hazelzet está inconmensurable, en el mejor momento de lo que ha sido una carrera portentosa. La fantasía y sensibilidad con la que interpreta sólo puede medirse con su propio virtuosismo. Las notas aparecen nítidas, potentes, claras, bien marcadas. El fraseo y los adornos suenan naturales, musicales, sin tiranteces —incluso en la terrible parte, tan complicada de respirar, que va desde 1' 37'' a 1' 57'', con tres respiraciones bien resueltas en 1' 47'', 1' 50'' y 1' 53''. Y para qué entrar en los vericuetos de la respiración circular.

Este disco es para mí particularmente querido. Era el primero que escuchaba de la agrupación que lideró Reinhard Goebel. Acostumbrado como estaba a las interpretaciones barrocas inglesas, de línea serena, tiempos moderados e inevitable vibrato, el acceder al colorido y (¿por qué no decirlo?) furia con que interpretaban estos tipos me causó una profunda conmoción. Hoy, quizás, quien se acerque a esta música no sentirá lo mismo. Las maneras de Musica Antiqua Köln se han llevado hasta la exageración o hasta la caricatura; actualmente, se toca a Vivaldi «como si fuese rock 'n' roll» (en palabras de un productor amigo), y se ha pasado de la furia por hacer música a lo que parece la rabia contra ella. Casi parece increíble que los músicos, al acabar de tocar la obra, no se pongan a destrozar sus violines o violas da gamba como si fuesen émulos de Townshend o Hendrix.