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La Coctelera

Robertokles

Sobre animalismo, literatura, música y otras minucias

5 Mayo 2008

Te mato

Paseando ayer por el parque, escuché un grito singular:

— ¡¡¡Te mato!!!

Semejante anuncio era vociferado por una madre, desde la terraza de la casa, a su hijo de unos seis o siete años que jugaba en el parque inmediato. Supongo que el niño estaba a punto de cometer un acto sancionado, tan grave como tirarse por el tobogán de pie o de escalar al tejadillo de la casita de juegos, actividades en las que podría romperse un brazo, hacerse una herida o acabar con un bonito chichón. Lo que impresionaba es que, para prevenir tales cosas, aquella madre apostaba directamente por el terrorismo psicológico, por la violencia verbal más extrema o, por decirlo claro, por la declaración de que iba a asesinar al niño.

En este caso, la desproporción entre delito y punición es tan acusada que rozaría lo grotesco si no nos atuviésemos al sentido de la amenaza. Y es clarificador que se elida la parte del condicional lógico que se intuye y que este tenga obligatoriamente que ir en tiempo presente: Si haces ésto, te mato. Enunciándose de tal forma, no se dan alternativas. El cumplimiento de la segunda parte (te mato) ocurre por necesidad y no precisa que se concrete la veracidad del primer miembro. La muerte es ya cierta y no probable o futura. No ocurre al minuto siguiente o en el momento en el que se llegará a casa. Por el contrario, al emplearse el presente, adopta el valor inmediato: en la práctica, la madre está anunciando al niño que ya lo está matando, como si se hubiese subido a horcajadas sobre él y, a ritmo de puñaladas, le diese una información de Pero Grullo.

Cuando era niño recuerdo haber escuchado, continuamente, a todas horas y en cada situación a algún padre o madre bramar que iba a matar a su hijo. La amenaza era continua e intenso el reinado del Terror. La presión psicológica a la que son sometidos los niños sólo tiene correspondencia con la vocación de sometimiento por parte del agresor. La violencia verbal forma parte de las fórmulas institucionalizadas de dominio, de la estrategia que pretende la destrucción nerviosa del rival. No difiere mucho del repertorio de torturas que comete todo Estado. En aquellos días, los padres, más explícitos y literarios que los actuales —je me rappelle— gritaban que iban a cortar el pescuezo de sus hijos, que los iban a ahora como gatos (sic), que los estrangularían, que les iban a sacar los hígados o que los estocinarían1 sin remedio. Cuestión de formas cuando el fondo es el mismo.

La frase me impresionó, lo reconozco. A mi alrededor, parecí ser el único perplejo. Las mujeres seguían hablando animadamente entre sí, mientras el corrillo de hombres permanecía impertérrito. Ni uno solo de los niños se sorprendieron de tal locución. Vivimos bajo la normalidad de le Grand Peur.

Nota:
1. Estocinar quiere decir hacerle a alguien lo que se hace a los tocinos, esto es, a los cerdos, el día de la matanza: abrirlos en canal con un arma blanca.

servido por robertokles 9 comentarios compártelo

9 comentarios · Escribe aquí tu comentario

srta desconocida

srta desconocida dijo

A veces resultan mucho más perversas otras frases maternas mucho más amorosas, en apariencia, que acaban por enredar al pobre crío en una maraña lingüística imposible de descifrar. Veanse los famosísimos: "quiero que quieras hacerlo porque te gusta, no porque te obliguen" (frase típica ante los deberes) o aquella otra de "haz lo que quieras" (con un claro tono para indicar que tengas cuidado con lo que "quieres")...

un "te mato" puede que resulte menos retorcido, que viniendo de ciertas figuras de pretendidas madres, ya es algo...

bicos

5 Mayo 2008 | 11:59 PM

particulas

particulas dijo

La expresión ‘te mato’ al tratarse de un presente de indicativo ofrece más de una posibilidad de interpretación:

Puede usted haber sido testigo de un asesinato si entendemos el uso de ese tiempo verbal en su función meramente descriptiva ya que hace referencia a un hecho que ocurre en el momento en el que se emite el discurso, aunque se puede optar por el uso de un presente continuo pues la acción puede presentarse como un hecho en progreso y así la madre podría decir ‘te estoy matando’, en fin, depende de lo hábil que sea el sujeto o del método empleado. Al añadir el pronombre personal en función de objeto en la frase se espera que éste sea receptor de la emisión y es por esta razón por la que entiendo que para que la segunda persona alcance a recibir el mensaje la acción debe ser continua, en progreso, sin final.
Al tratarse de un presente simple, la madre puede estar indicando con el uso de este tiempo una acción que realiza no en ese momento pero sí de forma habitual como el que dice ‘me levanto a las siete’ aunque sean las dos de la tarde, lo curioso es que en este caso la locución es imposible al añadir un complemento directo que exige que precisamente esa acción se pueda llevar a la práctica sólo una vez, hasta ahora no hay noticias de haber matado a un mismo individuo en más de una ocasión, aunque sea muy habitual la expresión ‘me matas’ precisamente con esta lectura, en fin una exageración como tantas…Por suerte para el niño y tranquilidad de los que visitamos su página la madre no hacía estos usos del presente.
El presente simple también puede tener valor de futuro ‘salgo de viaje el martes’ aunque sea lunes, sin formar parte de una condicional, este uso viene siempre vinculado a acciones relacionadas con programaciones, calendarios, es decir es un futuro muy predecible y suele ir acompañado de circunstanciales de tiempo que redunden en ese sentido. La madre puede decir ‘te mato a las siete’ como parte de su plan del día, espero que no fuese ése el caso.
De otro lado como apuntas lo más probable es que se trate de la segunda parte de una condicional de grado cero, aquéllas que están más cercanas a la realidad ‘si subes al tobogán, te mato’ una condicional con una carga semántica de amenaza, ésta sí en primer grado al elidir la madre el miembro que expresa condición.

El miedo es un mal educador, se incrusta en el subconsciente de quien lo sufre y termina apareciendo en distintas formas. Si estas prácticas de terror las ejercen los padres es muy probable que la desconfianza que surja de una situación en la que alguien es amenazado de muerte salte las tapias familiares y desborde todos los ámbitos personales.

Los padres son para un niño el primer referente de seguridad, de amor, de conocimientos… con amenazas como ‘te mato’ los pilares de referencia que deberían ser se convierten en sus opuestos y el niño tendrá que buscar modelos en otros lugares, eso sí, si tiene capacidad para ello. Son relativamente fáciles de reemplazar aquellos que tienen que ver con las condiciones intelectuales pero el problema aumenta en los campos en los que la confianza o el amor no han sido definidos de manera correcta desde la infancia.
Hace unos meses fui, como usted testigo de una situación similar y cuando recriminé a la madre por ese uso del terror en forma de lenguaje amenazante ella me dijo ‘¿no querrás que le dé una hostia?’, la alternativa que proponía era desquiciante.

6 Mayo 2008 | 01:30 PM

Settembrini

Settembrini dijo

Ahora llego yo, políticamente incorrecto, y digo que a veces, sólo a veces, un buen cachete es la mejor medicina. Y además sirve como vacuna para las bofetadas que da la vida.

Cambiando de tema, un consejo, Robertokles: http://www.usoderazon.com. A ver qué te parece. Yo sigo sin dar crédito a la identidad del autor. Sorpresas te da internete...

8 Mayo 2008 | 07:20 PM

robertokles

robertokles dijo

Ya lo conocía, Set, pero gracias de todos modos. Sí, es una de las cosas de García Damborenea, que tuvo que argumentar mucho en los tiempos en los que le relacionaron con el GAL. En cualquier modo, me parece que no es cambiar de tema: para Damborenea y algunos compinches, lo de la bofetada a tiempo también era ley. Lo que pasa es que ya sabes lo que ocurre: que se empieza por permitirse uno el poner una bomba o acribillar a tiros a otros, después se cae en algunos secuestros y torturas y finalmente, se acaba por permitirse uno el gritarle al niño o escribir en Internet, ¿no? :)

En cualquier modo, el diccionario de falacias está muy bien. García Damborenea es, por cierto, cliente de cierto lugar donde trabajaba dedicado a la música clásica.

Abrazos

9 Mayo 2008 | 10:10 AM

robertokles

robertokles dijo

Partículas: Lo peor del uso del presente es que reduce el margen de la probabilidad de que ocurra, ¿no es eso? :)

Y sí, la alternativa planteada esa acojonante. Da miedo. Luego dicen que la gente se mata a puñaladas. Lo extraño es que no se maten más...

9 Mayo 2008 | 10:12 AM

robertokles

robertokles dijo

Srta, es cierto que la tortura psicológica puede adoptar muchas formas y que la amenaza puede ser sutil o explícita. Todo forma parte de lo mismo: de una serie de comportamientos que no son en modo alguno aceptables.

Anda, que estoy lúcido esta mañana... :)

9 Mayo 2008 | 10:14 AM

Antonio Serrano Cueto

Antonio Serrano Cueto dijo

Has estado ausente de la blogosfera, Robertokles.
Tu entrada me ha recordado una escena que presencié hace años. En el andén de un apeadero de tren una madre seguía a su hijo, que, a juzgar por la forma de saltar y moverse, debía de ser todo nervio. De pronto el niño hizo amago de saltar a las vías y la madre le espetó: "¡Te pilla el tren y encima te mato!" Tan pronto terminó, su cerebro alborotado debió de comprender la memez que había dicho y la mujer sonrió por aquella gracia.

9 Mayo 2008 | 12:59 PM

Settembrini

Settembrini dijo

Cambiando de tema, Robertokles, hoy me he acordado de tí y se me han puesto los pelos de punta; no por acordarme de tí, sino por cierta monstruosidad que he leído en El país. Al abrirlo por las páginas de sociedad me he encontrado con un reportaje a toda página -dibujito incluido- en el que se detallaba hasta el más nauseabundo detalle el destino de cada migaja de los despojos de los animales, una vez pasan por el matadero. Tenía el proceso un carácter industrial que me ha helado la sangre. Para reflexionar.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/muere/vaca/loca/elpepusoc...

12 Mayo 2008 | 11:15 PM

Emilio Acuña

Emilio Acuña dijo

La verdad que es increible como el ser humano adopta una expresion terrorista o de pura amenaza en un acto-reflejo de sobreproteccion. Inconciente del modo que se expresa pero consiente de que su fin es para salvaguardar al niño.Y tambien es extraño como el entorno es totalmente indiferente a la exclamacion,demostrando que la misma es parte de la vida cotidiana.Coincido contigo Robertokles al afirmar que lo extraño no es que se maten sino que dejen de hacerlo.En fin,supongo que es la socio-cultura que nos imponen,la cual estamos acostumbrados y no hacemos ejercicio de nuestro razonamiento para revertirla.Me gustaria saber su opinion. emilio4000@hotmail.com

24 Agosto 2008 | 07:35 AM

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